¿Qué
es la diabetes?
La diabetes es una enfermedad para toda
la vida. La Organización Mundial
de la Salud (OMS) define a la diabetes
como un aumento continuo y permanente
de la concentración de azúcar
(glucosa) en la sangre, por encima de
los valores normales.
Cuando se tiene diabetes, el cuerpo no
puede usar adecuadamente la energía
que recibe de los alimentos que consume.
Al comer, los alimentos se procesan en
el cuerpo, convirtiéndose en una
forma de azúcar, que es el combustible
principal del cuerpo. Cuando el cuerpo
nota este aumento de azúcar, envía
una señal a las células
Beta del páncreas cuya función
es fabricar insulina y enviarla al sistema
circulatorio cuando se necesite. La insulina
es una sustancia química que disminuye
el nivel de azúcar en la sangre.
La insulina trabaja permitiéndole
al azúcar salir del sistema circulatorio
y alojarse en las células. Las
células del cuerpo utilizan este
azúcar como combustible.
En las personas que tienen diabetes, este
sistema no funciona y el azúcar
se acumula en el sistema circulatorio
en vez de llegar a las células
del cuerpo.
La insulina es la clave para mantener
el azúcar de la sangre al nivel
adecuado, pero no trabaja por sí
sola.
¿Qué tipos de diabetes
hay?
Hay dos tipos principales de diabetes:
• Diabetes tipo 1, el cuerpo elabora
muy poca o ninguna insulina.
• Diabetes tipo 2, el cuerpo elabora
insulina pero no puede usarla.
Diabetes tipo 1
Como no hay insulina, el azúcar
no puede entrar en las células
para generar energía. Mientras
falte insulina, el nivel de azúcar
se mantiene alto. La gente con diabetes
tipo 1 tiene que recibir inyecciones de
insulina para vivir. Es por eso que la
diabetes de tipo1 se llama “diabetes
insulino dependiente”. Este tipo
de diabetes es la que se da sobre todo
en los niños y adolescentes.
Diabetes tipo 2
Es la clásica del adulto que se
medica con remedios orales que bajan el
azúcar.
También hay un caso particular;
la de la embarazada o gestacional, que
son los niveles elevados de azúcar
durante los meses de embarazo. Durante
el mismo aparecen una serie de hormonas
que se comportan como antagónicas
de la insulina, y que promueven un sobreesfuerzo
del páncreas.
El objetivo del tratamiento de la diabetes
es controlarla, es decir mantener el nivel
de azúcar en la sangre cerca de
lo normal. Antes de que Ud. tuviera diabetes,
su cuerpo automáticamente mantenía
un nivel de azúcar de 70 a 110
mg/dl, este es el valor normal de azúcar
en la sangre.
Ahora Ud. tiene que trabajar para hacer
lo que hacía su cuerpo automáticamente.
El mantener el azúcar de la sangre
cerca de lo normal puede también
evitar o postergar los problemas de salud
a largo plazo relacionados con la diabetes.
Síntomas
Pueden comenzar gradualmente, y a veces
es difícil identificarlos. Los
más comunes son:
Fatiga.
Malestar general.
Aumento de sed.
Aumento en la frecuencia de orinar especialmente
en la noche.
Aumento del apetito.
Dolor de estómago.
Cambio de carácter-irritabilidad.
Vómitos.
Pérdida de peso repentina.
Sensación de mucho cansancio.
Visión borrosa.
Lenta cicatrización de la piel.
Impotencia sexual.
¿Cómo se hace el
diagnóstico?
El médico hace el diagnóstico
de diabetes, observando los síntomas
y a través de exámenes bioquímicos,
como por ejemplo el de la glucosa en sangre
y orina.
El estudio más seguro para el diagnóstico
es la “Prueba de tolerancia a la
glucosa” que consiste en suministrar
al paciente un concentrado de glucosa,
haciendo luego, la medición antes
y después de haber ingerido el
azúcar. En condiciones normales,
la concentración de glucosa aumenta
rápidamente (1 hora), para luego
disminuir en forma gradual. En la persona
que sufre de diabetes el nivel aumenta
y permanece en valores altos de glucosa,
después de beber el concentrado
de azúcar.
¿Un buen tratamiento cura
la enfermedad?
No. Pero lo mantiene compensado desarrollando
una vida absolutamente normal trabajando,
practicando deportes, concurriendo a reuniones
sociales, etc. Nadie se dará cuenta
de que es diabético.
¿Porque se debe controlar
la diabetes?
El control de la diabetes no siempre
es fácil, requiere tiempo y esfuerzo.
Pero el esfuerzo que Ud. haga para controlar
la diabetes lo beneficiará de varias
maneras.
Primero: el mantener
el nivel de azúcar en la sangre
cerca de lo normal puede ayudarlo a sentirse
mejor. Cuando el nivel de azúcar
es mucho más alto o mucho más
bajo de lo normal, Ud. se sentirá
cansado, enfermo e incómodo.
Segundo: el controlar
la diabetes puede ayudar a que Ud. se
conserve saludable y a prolongarle la
vida. El mantener el azúcar en
la sangre cerca de lo normal puede ayudar
a evitar, postergar o reducir la seriedad
de las complicaciones a largo plazo de
la diabetes.
Finalmente: cuando la
diabetes está bajo control, tiene
menos poder para afectar su vida.
Ud. debe controlar
la diabetes, para que la diabetes no lo
controle a Ud.
¿Cómo se hace el
control?
La tecnología de equipos de alta
complejidad, ha permitido al médico
contar con nuevos análisis, que
mejoran el esquema de control diabético,
proporcionando al paciente una mejor calidad
de vida.
Análisis de Control
Glucemia
Fructosamina
Hemoglobina Glicosilada
El cuidado de los pies
Cuando se tiene diabetes es importante
darle un cuidado especial a los pies.
No cuidarlos lo suficiente puede producir
serios problemas.
He aquí algunos datos
El exceso de azúcar en la sangre
daña los nervios. Este daño
puede causar dolor o puede reducir la
sensación, especialmente en los
pies y las piernas. Las lesiones que no
provocan dolor pueden permanecer inadvertidas
hasta que se han infectado de mala manera.
El daño a los nervios puede además
causar problemas sexuales.
Normalmente, los glóbulos blancos
de la sangre combaten la infección
en el cuerpo. Cuando hay exceso de azúcar
en la sangre, el trabajo de los glóbulos
blancos se hace más lento.
Las infecciones pueden agravarse muy rápidamente
cuando el cuerpo no tiene la capacidad
para combatirlas.
¿Qué puede hacer?
Mantener el nivel de azúcar en
la sangre tan cerca de lo normal como
sea posible puede reducir el riesgo de
daños en los nervios hasta un 50%.
1. Revísese los pies diariamente
Revíselos por arriba y por debajo.
Si no puede ver la planta de los pies,
utilice un espejo.
Busque arañazos, grietas, cortaduras
o ampollas, especialmente entre los dedos
y alrededor del talón.
Revise a ver si hay uñas encarnadas,
callos, callosidades o llagas.
2. Lávese los pies diariamente
con jabón suave agua tibia
No remoje los pies por mucho tiempo, pues
esto puede causar que la piel se reseque
o se quiebre.
Séquese los pies delicadamente,
especialmente entre los dedos. El mantener
seco los pies puede prevenir el crecimiento
de hongos.
Evite que la piel se agriete, esparciendo
una fina capa de aceite, loción
o crema por la parte de arriba y por la
planta de los pies.
Si los pies le sudan, use un poco de talco.
3. Cuídese los pies
Córtese las uñas delos pies
después de bañarse cuando
estén blandas y sean más
fáciles de cortar.
Corte las uñas rectas.
4. Revísese los callos
y callosidades
Delicadamente restriegue los callos y
callosidades con una piedra pómez
después de lavarlos.
No utilice extractores de callos, hojas
de afeitar o cuchillos en los callos o
callosidades.
5. Protéjase
los pies
No camine descalzo, ni siquiera dentro
de la casa.
Póngase los zapatos nuevos poco
a poco y úselos solo una o dos
horas cada vez.
Utilice siempre calcetines o medias con
los zapatos.
6. Mantenga un
flujo de sangre adecuado
Si Ud. fuma trate de dejar ese hábito.
Fumar disminuye el flujo de sangre hacia
los pies.
Mantenga normales los niveles de azúcar
y grasa en la sangre.
Haga ejercicios todos los días.
No se ponga ligas o calcetines ajustados.