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Cómo detectar bulimia y anorexia en verano

Uno de cada 25 jóvenes argentinos padece patologías alimentarias, enfermedades que generalmente se desarrollan a escondidas.

La enfermedad se oculta, aprendamos a descubrirla”, es el lema de la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (Aluba). Y es que ambas patologías alimentarias tienen la particularidad de desarrollarse en secreto, solapadamente.

Si bien esa condición de silenciosa hace que sea difícil detectar cuando un joven —mujer o varón— está desarrollando alguna de las dos enfermedades, el verano se presenta como la estación más propicia para descubrirlas, ya que las actividades que se realizan en esta época dejan más en evidencia los signos que alertan sobre un caso de bulimia o de anorexia.

Actualmente, en la Argentina, uno de cada 25 jóvenes padece una de las dos enfermedades. Después de Japón, nuestro país es el que tiene la mayor incidencia mundial de bulimia y anorexia, patologías que afectan a cerca de siete millones de mujeres y a un millón de hombres en todo el planeta.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta que un 15 % de los pacientes afectados por estos males muere a causa de ellos. Y advierte que, si no se tratan, pueden provocar serios perjuicios a la salud, generar problemas en el estudio y el trabajo, con la familia y con la sociedad, pueden desatar una crisis de autoestima y aniquilar las ansias de independencia y progreso; en definitiva, hacer más difícil el camino hacia la felicidad. El papel de la familia es fundamental para evitar la entrada a la anorexia y a la bulimia, y el amor es la barrera más fuerte para prevenirlas.

IDENTIFICACIÓN:
Si bien —según Aluba— ambas enfermedades llegan de la mano de la obsesión por estar delgado y junto a las dietas restrictivas severas, cada una tiene sus particularidades.

Generalmente, quienes padecen anorexia experimentan una brusca pérdida de peso y, aunque en algunos casos llegan a estar extremadamente flacos, se siguen viendo gordos. Debido a su obsesión por adelgazar, disminuyen al mínimo la ingesta de comida y realizan actividad física desmesuradamente, entre otras particularidades (ver Perfiles).

En tanto, la bulimia, debido a que quienes la padecen no bajan de peso bruscamente, los síntomas para detectarla son aún menos manifiestos. En general se caracterizan por realizar grandes ingestas de comida y autoprovocarse el vómito después de ellas. En ambas enfermedades, la baja autoestima y la ausencia de deseos de progreso son muy frecuentes, además de las actitudes que dejan ver cierta vergüenza de mostrar el físico.

Es por eso que el verano se presenta como la estación más indicada para detectar la enfermedad. Son signos importantes, por ejemplo, que una chica que siempre frecuentó la playa, de golpe, se niegue a concurrir; o que, en días de altas temperaturas, alguien se vista con ropas holgadas y abrigadas.
La detección temprana facilita la recuperación; y resulta menester consultar con un especialista.

Lo que se esconde detrás de la anorexia

“Dietas, gimnasio, espejo... sacrificios más allá de lo creíble.
Nada es suficiente, siempre el mismo vacío. Siempre algo que falta para sentirse bien.
A los ojos de los desentendidos, una persona flaca es alguien capaz de controlarse, triunfadora, modelo para imitar.
Pero el costo de la delgadez es alto y lleva, muchas veces, a perder la noción entre la salud y la enfermedad.
Ser ‘normal’ hoy en día, según los patrones culturales, es una materia difícil de aprobar.
¡Qué paradoja!, ser ‘normal’ puede llegar a ser muy ‘patológico’.
Detrás del mejor cuerpo pueden ocultarse un sin fin de conductas nocivas: pérdida del período menstrual, defensas bajas, osteoporosis, insuficiencia renal, baja autoestima, desesperanza, sensación de constante frustración, incapacidad de sentir.
La anorexia se manifiesta en el rechazo a mantener el peso corporal por encima de los valores normales.
La selección de alimentos, la restricción y la hiperactividad acompañan a un carácter estructurado, rígido, exigente consigo mismo y con los demás.
Chicas y chicos ‘10’ desgranan sus vidas en el esfuerzo inútil de querer ofrecer la mejor imagen sin poder disfrutar de sus propios talentos, buscando en el espejo una respuesta a sus ansias de querer pertenecer al mundo de los demás”.

LOS PERFILES
Con el propósito que se puedan reconocer las señales, Aluba da a conocer los signos físicos, clínicos y de personalidad más comunes entre los pacientes, las actitudes frente a la comida, la conducta social y otras características.

ANORÉXICO
- Dietas severas o baja ingesta de comida.
- Falta de conciencia (y negación) de la enfermedad.
- Pérdida de peso; miedo intenso a la obesidad.
- Distorsión del esquema corporal (se ven gordos).
- Caída del cabello.
- Piel seca y pálida.
- Excesiva sensibilidad al frío.
- Aparición de rituales con la comida (ingesta lenta de alimentos cortados en trozos pequeños; preferencia por las porciones chicas; hábitos relacionados a desechar, escupir o esconder alimentos).
- Posible consumo de anorexígenos, laxantes y/o diuréticos.
- Permanente conteo de las calorías.
- Realización de hiperactividad para bajar de peso.
- Aislamiento social.
- Irritabilidad.
- Depresión (en el 40 ó 45 % de los casos).
- Autoexigencia.
- Rechazo a la sexualidad.
- Uso de ropa suelta para ocultar el cuerpo.
- En mujeres, retiro de los ciclos menstruales sin causa fisiológica conocida.

BULÍMICO
- Episodios recurrentes de voracidad. Atracones, hábito de comer a escondidas.
- Oscilaciones significativas de peso (alternan ciclos de ingesta desmesurada con ciclos restrictivos).
- Preocupación constante por temas relacionados con la comida, el peso, las calorías y las dietas.
- Deterioro de piezas dentarias (inclusive, pérdida de dientes).
- Conductas compensatorias como escupir, abusar de laxantes o provocar el vómito.
- Hiperactividad.
- Hábito de cortar los alimentos en trozos grandes y comer rápidamente (casi sin masticar). Preferencia por porciones grandes.
- Abulia.
- Engrosamiento glandular (parótida).
- Irritabilidad.
- Aparición recurrente de sentimientos de culpa.
- Obsesión por la silueta y el peso; miedo a engordar.
- Oscilación entre la autoexigencia y el abandono personal; y entre la euforia y la depresión.


Más información:
En Aluba Paraná, Laprida 451. Teléfono 0343-4223873.
E-mail: alubaparaná@hotmail.com.
Horario de atención: De lunes a viernes de 8 a 17.

 
 
     




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